


Durante la consulta, nuestro especialista revisa el historial médico y los síntomas del paciente para llegar a un diagnóstico preciso de la artritis. Se realiza una exploración física completa para evaluar el nivel de dolor, la función de la articulación y cualquier cambio visible en la zona articular. Pueden solicitarse pruebas de imagen, como una gammagrafía ósea, para detectar inflamación o una pérdida temprana de cartílago que quizá no se aprecie en las radiografías convencionales. En algunos casos se observan crecimientos óseos, también conocidos como espolones, que pueden contribuir a las molestias y a la limitación de la movilidad. Estos pasos diagnósticos permiten determinar el alcance del daño y orientar el plan de tratamiento más adecuado.


Tratar la artritis de tobillo puede traducirse en mejoras significativas de la movilidad y la calidad de vida. Según el enfoque elegido, el tratamiento puede ayudar a restaurar la función y a cuidar la salud de la articulación a largo plazo. Nuestros procedimientos:

Sí, la fisioterapia se utiliza con frecuencia para aliviar el dolor de la artritis y puede mejorar la función y la movilidad de las articulaciones. En muchos casos, ayuda a retrasar o incluso evitar la necesidad de una cirugía.
La prevención de la artritis consiste en mantenerse activo mediante el ejercicio, controlar el peso y adoptar otras medidas conservadoras. Estas estrategias ayudan a reducir la sobrecarga de las articulaciones antes de que aparezca el dolor y resultan especialmente útiles en las primeras etapas del desgaste articular.